Jessica Funes guardando el miedo en la maleta y conquistando el fin del mundo.

Vamos hacia “el fin del mundo” solo para tener una dirección, así que sin más invito a todos a caminar, correr o rodar la bola en pos de un mejor “nosotros” conociendo más al “ustedes”. (Para el miedo uso un buen remedio, me preguntó ¿qué te da más miedo quedarte donde estás o lanzarte a viajar en tu bici con el poder de tus piernas?)

Hola soy Jessica Funes, tengo 28 años y soy del Estado de México. Partí de casa rumbo al sur con mi compañero Aldo García a bordo de nuestras dos ruedas.

Nuestro proyecto de viaje se llama “Rodando la bola” y surgió como una exploración del mundo y sus habitantes, acercándonos a otras formas de vida y generando vínculos humanos a través de la bicicleta.

Donde la carretera termina: Ushuaia, Argentina.

Hace año y medio renunciamos a nuestros trabajos, nos deshicimos de nuestras pocas pertenencias y llenamos alforjas con zapatillas de ballet, mil colores de madera, un guaje con pulque, una flauta y otras chucherías (el miedo también iba empacado, al principio arriba, a la mano, ahora se nos olvida y va hasta abajo de la maleta). Muchas de las cosas que traíamos se han ido quedando en el camino, incluidas las ideas.

Los motivos y objetivos del viaje se han ido transformando, yo también he cambiado un poquito al pasar del sedentarismo cedemequinse a nómada Bicicletera.  Ha habido un intercambio justo de esfuerzo por conocimiento empírico, ahora sabemos hacer pan, hilar lana, limpiar las semillas con el viento y limpiar nuestras cadenas, pero sobre todo a interactuar con los otros, nos reconocemos como seres vulnerables y ello nos ha hecho más humildes para aprender (y des-aprender) de la naturaleza, de los humanos y de las distintas culturas de Latinoamérica en general.

Hemos recorrido 13 países, cruzado 16 fronteras y hartos kilómetros llenos de distintas caritas, comidas, paisajes, casitas, y un largo etcétera.  Lo anterior ha llenado nuestro espíritu, sintiéndonos libres, la libertad de ir y venir por los campos de palmas de cera en Colombia, la libertad paciente de escalar la cordillera negra del Perú, la libertad de trepar y descender por este continente nuestro conociendo a la gente extraordinaria que lo habita. Esto conlleva a ser responsables de nosotras mismas, de nuestra alimentación, de nuestro cuerpo, de nuestras emociones…

Cuéntanos un poco de la parte técnica de tu viaje Jessica

He viajado de Ciudad de México a la Patagonia durante 1 año y 5 meses, no llevo cuenta de cuántos kilómetros hemos recorrido pero en línea recta son 8000, he viajado al lado de mi compañero Aldo García y en ocasiones con otras cicloviajeras y cicloviajeros.

¿Qué te motivó a viajar en bicicleta? 

La razón de viajar en bicicleta viene del deseo de conocer otros lugares y personas, alimentado ese deseo de una inconformidad del vivir en una ciudad de forma sedentaria. La bici se me presento como una forma sencilla de viajar, solo te montas y andas.

¿Cuáles fueron los principales retos a los que te enfrentaste?

Las subidas, el peso, mi condición física, el miedo, todos han sido retos a vencer uno a uno y a veces todos juntos.

 ¿Cuál ha sido la mejor experiencia del viaje?

Es difícil definir una mejor experiencia de viaje pero los mejores momentos vienen del sentimiento de libertad a pesar de muchas condiciones como el hambre y el cansancio. La mejor experiencia de viaje es la libertad. La libertad de ir y venir por los campos de palmas de Cera en Colombia, la libertad paciente de escalar la cordillera negra del Perú, la libertad de trepar y descender por este continente nuestro conociendo a la gente extraordinaria que lo habita, esto conlleva a ser responsables de nosotras mismas, de nuestra alimentación, de nuestros desechos, de nuestro cuerpo y cansancio, seguridad, emociones, etc.

 ¿Cuáles son los aditamentos más importantes para ti durante el viaje o con lo que siempre cargas?

Aparte de llevar lo indispensable para dormir cocinar y desponchar. Espejo retrovisor, artículos vs sol (gorra, bloqueador, guantes, buff) cangurera o bolso a la cadera que lleva celular, pasaporte, un poco de dinero y tarjetas.  Un bolígrafo y una libreta.

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¿Qué consejo nos puedes compartir cuando te sientes en peligro durante tu viaje?

Ante el peligro uso mi instinto y el de mis compañeros. Si alguien cacha algo raro que yo no, siempre hago caso a sus instintos. Al dormir pongo un cuchillo a la mano, antes traía un gas pimienta (nunca los he usado). Preveo rutas de escape, gente a quien pedir ayuda, lo último es primordial para estar protegida. Pido asistencia a las señoras que me dan más confianza y a algunas instituciones, la municipalidad, los bomberos y las iglesias pueden ayudarte.

¿Qué te haría sentirte más segura en la carretera?

Me haría sentirme más segura que los autos disminuyan su velocidad al pasar cerca de mi, que no toquen la bocina justo al lado de uno, y por supuesto tener más espacio (acotamiento).

¿Qué recomendarías a otras mujeres que quieran comenzar su viaje en bici?

Viajar de día por caminos principales. Ayudarse de otras mujeres, las señoras generalmente te adoptan. Siempre hacerle caso al instinto. Usar el miedo como un arma útil no como un paralizante. ¡Háganlo!

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