Hola, soy Angélica de la Vega, psicopedagoga, cicloviajera y mamá, viajo con mi hija Abi y mi novio. Desde México hasta Ushuaia. Cuando iniciamos el viaje en CDMX, Abi tenía 12 años, ahora tiene 14 años.
Viajar con mi hija me obliga a ser más consciente de los cuidados físicos que se requieren, si fuera por mí pedalearía hasta desmayar, dormiría en cualquier lugar y comería pan. Gracias a ella soy más consciente, paramos para descansar, dejar que el cuerpo se recupere, procuro que comamos sano y vareado cuando se puede procurando lugares seguros para acampar.

Para organizar el viaje, tengo en cuenta el efecto del crecimiento, sus necesidades alimentarias, los documentos, las distancias no deben ser muy largas, y si hay subidas, debo considerar ir más despacio.
El mayor reto que he tenido es verla empujar la bici en subidas, mientras llueve y hace frío, porque yo quisiera ayudarla y realmente no puedo. Así que dejarla ser fuerte y verla resistir estas circunstancias del viaje es lo más desafiante para mí.

Lo mas gratificante al viajar con ella ha sido compartir experiencias, coleccionar momentos y conocer el mundo juntas de la mano.
Viajar con ella tuvo el objetivo de que aprendiera herramientas para la vida, resiliencia, tenacidad, resistencia, bondad, gratitud, que conociera su propia fuerza. Para mí ese es el más grande beneficio.
En un punto del viaje Abi se enojó por un regaño, así que pedaleo muy rápido para poner distancia entre nosotras, recuerdo que estábamos en Colombia y yo pedaleaba lo más fuerte que podía y /aun así no la podía alcanzar, terminé cansadísima y ella se bajó feliz de la bici. Creo que respetar los espacios es bueno siempre y cuando todos estemos a la vista por cualquier emergencia.

En un punto del viaje tuve el conflicto de tener que disciplinar a Abi y no encontraba como, no podía prohibirle salir, ni ver la tele o dejarla sin Internet, menos sin celular. Estas eran cosas que no tenía o que debía tener. Así que fue complicado pero el dialogo siempre me ayudo a que Abi hiciera lo que tenía que hacer y entendiera cuando cometía errores.
La dinámica madre e hija ahora es diferente, somos más cercanas, hablamos mucho, dormimos juntas, antes cada una hacía sus cosas como ir a la escuela o trabajo y solo hablábamos antes de dormir. Ahora nos conocemos más y somos más unidas.
Un consejo para quien quiera viajar con hijos. Empaquen mucha paciencia jajaja viajar con hijos es un poco más complicado que hacerlo sin ellos, pero en definitiva es mucho más memorable y ellos jamás olvidaran ese tiempo que compartieron.
Nos pueden encontrar en redes como @rutaen3 en Youtube están todos los videos del viaje y a mi hija en Insta y Tiktok como @eldiariodeabii

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